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Mostrando entradas de junio, 2024

LOS DOS HERMANOS

脡rase una vez dos hermanos gemelos criados en el mismo hogar por el mismo padre. Compart铆an la dura experiencia de crecer bajo la tiran铆a, las injurias y los golpes de un padre alcoh贸lico, autoritario e irresponsable y que frecuentemente ten铆a problemas con la polic铆a. Uno de los hermanos dej贸 la escuela y se convirti贸 en alcoh贸lico. Se cas贸 y actuaba como su pap谩 con su familia, maltrat谩ndola ... Apenas trabajaba y en repetidas ocasiones ten铆a problemas con la polic铆a. Una vez, le preguntaron por qu茅 actuaba de esa manera ... 脡l contest贸: —"Con un padre y una infancia como la que tuve, ¿C贸mo hubiera podido ser distinto?" El otro hermano, a pesar de la misma crianza dif铆cil, nunca dej贸 de estudiar. Se cas贸 y era un esposo atento y un buen padre. Con el tiempo se volvi贸 un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad. Un d铆a, le preguntaron a qu茅 atribu铆a el 茅xito que hab铆a tenido en su vida ...  脡l respondi贸: —"Con un padre y una infancia as铆, ¿C贸mo h...

GRACIAS

En el crep煤sculo de mis a帽os, encontr茅 compa帽铆a no en el ajetreo de la vida, sino en los ojos de un amigo leal. Era un callejero, su abrigo estaba tapado y su vientre vac铆o, pero su esp铆ritu intacto. Con un toque suave, me acerqu茅, y 茅l, con una confianza tan vasta como el cielo abierto, me sigui贸 a casa. Ahora es m谩s que mi perro, es mi confidente, mi alegr铆a, mi peque帽o faro de esperanza. Cuando le hablo, 茅l escucha, respondiendo no con palabras, sino con un amor tan puro que se habla en el lenguaje silencioso de los movimientos de la cola y lamidas tiernas sobre mis cansadas manos. "Fido", susurro, mientras las 煤ltimas monedas tintinean en nuestro tarro, "paciencia, amigo m铆o, porque nuestro banquete est谩 a un amanecer". Y cuando el amanecer rompe, nos mantenemos juntos en medio del mar de caras superadas por el tiempo, cada uno sosteniendo guiones de la vida bien vivida. La cola de Fido baila de alegr铆a, porque sabe que hoy, nuestras barrigas estar谩n...

¿QUIERES SER MI HIJO?

Era mi primera noche de  trabajo en esa cafeter铆a y el reloj marcaba la una de la madrugada. Est谩bamos a punto  cerrar el local y el due帽o del caf茅 estall贸 furioso. —"¡Otra vez esa anciana! Tiene a帽os haciendo lo mismo, llega desde las ocho, pide dos caf茅s como si esperar谩 a alguien y siempre se va muy tarde. Dile que ya vamos a cerrar". Yo observ茅 a la mujer y sent铆 algo de pena, su mirada triste estaba mirando hacia la ventana. Me acerqu茅 a ella y le habl茅 con cortes铆a. —"¿Disculpe se帽ora, espera usted a alguien?" La mujer volte贸 y me mir贸 con cierta timidez. —"Disculpe joven, en realidad ten铆a la esperanza de que 茅l viniera hoy". —"¿ A qui茅n se refiere?", pregunt茅. —"A mi hijo", respondi贸 con tristeza. —"Lo siento se帽ora", expres茅. "Creo que 茅l no vendr谩". —"Tienes raz贸n, es que me siento tan sola que deseo a alguien con quien platicar". Esas palabras me llenaron de sentimiento y comprend铆 qu...

EL GUSANO Y LA MARIPOSA

Hab铆a una vez un gusano que iba por el campo. Era de color blanco con puntitos verdes en la espalda. Nadie lo quer铆a porque dec铆an que era muy feo y repugnante. El pobre gusano se arrastraba muy triste por el suelo, cuando llegaba a una planta, todos los insectos que hab铆a en ella se burlaban de 茅l. No encontraba a nadie que le hiciera compa帽铆a, o quisiera jugar con 茅l. La 煤nica distracci贸n que ten铆a, era subirse a lo alto de un 谩rbol y ver volar a las mariposas. Dar铆a cualquier cosa por volar como ellas. Se pasaba all铆 horas y horas observ谩ndolas; pero cuando bajaba al suelo, volv铆a a encontrarse con las mismas burlas e insultos de siempre. Cansado de todo esto, decidi贸 subirse a lo m谩s alto de un 谩rbol para que nadie pudiera encontrarlo. Nunca m谩s volver铆a a bajar al suelo. Un d铆a, una mariposa se puso a descansar en la rama donde estaba el gusano. 脡ste se acerc贸 hacia ella y comenzaron a hablar. Al final, se hicieron muy amigos y desde entonces pasaban largos ratos habla...

PAZ PERFECTA

Hab铆a una vez un Rey que ofreci贸 un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron. El Rey admir贸 y observ贸 todas las pinturas, pero solo hubo dos que a 茅l realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas. La primera era un lago muy tranquilo, era un espejo perfecto donde se reflejaban unas pl谩cidas monta帽as que lo rodeaban. Sobre 茅stas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron la pintura pensaron que sin lugar a duda, 茅sta reflejaba la paz perfecta. La segunda pintura, tambi茅n ten铆a monta帽as; pero 茅stas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas hab铆a un cielo furioso del cual brotaba un impetuoso aguacero con rayos truenos. Monta帽a abajo parec铆a el retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pac铆fico. Pero cuando el Rey observ贸 cuidadosamente, vio tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se en...

EL ZAPATERO Y EL HOMBRE RICO

Hab铆a una vez un zapatero que disfrutaba mucho de su trabajo, pese a que solo le alcanzaba para lo justo. Ten铆a por vecino a un hombre muy rico, al que le sorprend铆an los c谩nticos felices del zapatero, pues viv铆a en una humilde morada, as铆 que un buen d铆a fue a visitarlo. —"¿Cu谩nto gana al d铆a?", pregunt贸. —"Pues mire, vecino. Por mucho que trabajo solo obtengo unas monedas para vivir con lo justo, por lo que la riqueza no es el motivo de mi felicidad", contest贸. —"Eso pens茅 y vengo a contribuir a su felicidad", dijo el hombre, mientras le extend铆a una bolsa llena de monedas de oro. El zapatero no se lo pod铆a creer. Tras agradecer el gesto al hombre rico, guard贸 con celo su fortuna bajo su cama; pero, a partir de entonces, ante el temor de que pudieran robarle, no dorm铆a bien. Y su trabajo se vio tan resentido por la falta de sue帽o y energ铆a que dej贸 de cantar de felicidad. As铆 que decidi贸 devolver las monedas a su vecino. —"Ver谩, antes de...

EL CUADRO DE LA 脷LTIMA CENA

Cuando se supo que Leonardo Da Vinci iba a representar la "脷ltima Cena" y que necesitaba modelos para pintar a Jesucristo y los doce ap贸stoles, una gran cantidad de personas se presentaron como voluntarios. El artista quiso empezar con Jes煤s, por lo que escogi贸 a un modelo de apenas 20 a帽os. El joven ten铆a una cara inocente, reflejaba paz e inocencia y estaba libre de las marcas que la vida va dejando en el rostro. Cuando Da Vinci termin贸 de pintar a Jesucristo sigui贸 buscando otros modelos para representar al resto de ap贸stoles, dejando al m谩s complicado, Judas, para el final. Tard贸 unos seis a帽os en pintar a los once ap贸stoles ... Cuando le toc贸 el turno a Judas, busc贸 sin suerte a un modelo con una cara fr铆a, dura, y a ser posible marcada por cicatrices que evocaran la traici贸n, la avaricia. Andaba desesperado por no encontrar a nadie semejante, hasta que un amigo le dio una pista. —"Leonardo, tengo lo que buscas. En el calabozo de Roma hay un hombre que e...