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HOTEL TODO INCLU脥DO

¿饾悁饾惀饾悹饾惍饾惂饾悮 饾惎饾悶饾惓 饾惌饾悶 饾悺饾悮饾惉 饾惇饾惍饾悶饾悵饾悮饾悵饾惃 饾悶饾惂 饾惍饾惂 饾悺饾惃饾惌饾悶饾惀 "饾悡饾惃饾悵饾惃 饾悽饾惂饾悳饾惀饾惍饾悽饾悵饾惃"? ✨ Recuerdo que cuando nos registramos en aquel imponente resort, nos pusieron un brazalete verde manzana en la mu帽eca. Nos explicaron que no deb铆amos perderlo, pues 茅l nos dar铆a acceso a todas las instalaciones y podr铆amos disfrutar de todo lo que hab铆a de esa puerta en adelante. Y as铆 fue. Cada d铆a pod铆amos recorrer aquel incre铆ble lugar y ba帽arnos en cualquiera de sus hermosas piscinas. Tambi茅n recuerdo que algunas personas prefer铆an quedarse en la habitaci贸n. Yo me preguntaba ¿C贸mo es posible que no quieran disfrutar de este regalo? ¡Si ya todo est谩 pagado! En aquel lugar tambi茅n ten铆amos acceso a los diferentes restaurantes que formaban parte del complejo. Hab铆a un surtido impresionante de comidas, postres y bebidas. Solo hab铆a una regla: “Nada se pod铆a llevar, todo era para comer ah铆” As铆 es la vida ... Al nacer Dios nos pone un brazalete llamado 'VIDA" ...
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ALICIA Y EL GATO

—Por favor, podr铆a decirme por d贸nde tengo que ir. —Eso depende en buena medida de a d贸nde quieras llegar —dijo el Gato. —No importa demasiado—dijo Alicia. —Entonces no importa por d贸nde vayas. —… Siempre que llegue a alguna parte —agreg贸 Alicia como explicaci贸n. —Oh, eso es casi seguro —dijo el Gato—, si caminas lo suficiente. Alicia reconoci贸 que eso era innegable, de modo que intent贸 otra pregunta. —¿Qu茅 clase de gente vive por ac谩? —En esa direcci贸n —dijo el Gato se帽alando vagamente con la pata — Vive un Sombrerero y en aquella —se帽alando con la otra pata— vive una Liebre de Marzo. Puedes visitar a cualquiera: los dos est谩n locos. —Pero yo no quiero ir adonde hay locos —dijo Alicia. —Oh, eso es inevitable —dijo el Gato—; aqu铆 todos estamos locos. Yo estoy loco. T煤 est谩s loca. —¿Y usted c贸mo sabe que yo estoy loca? —pregunt贸 Alicia. —Tienes que estarlo —dijo el Gato—; si no, no habr铆as venido aqu铆. .   * Del libro: "Alicia en el Pa铆s de las Maravillas" / Lewis ...

LA NI脩A Y EL LOBO

Y la ni帽a le dijo al lobo: —Qu茅 coraz贸n tan grande tienes. —Solo es mi rabia ... Y entonces ella dijo: —Qu茅 rabia m谩s grande tienes —Es para ocultarte mi coraz贸n

LA ANCIANA

Una anciana campesina caminaba lentamente, cargando con dificultad un atado de le帽a para alimentar una hoguera en la que cocinaba. Su rancho era un pedazo de techo ca铆do sobre una pared, formando un espacio triangular dentro de 茅ste. Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo, se encontr贸 con ella y conmovido por la edad y las condiciones en las que viv铆a la humilde mujer, decidi贸 buscar la manera de ayudarla. La se帽ora hablaba en forma alegre y determinada, le cont贸 al juez que com铆a de lo que crec铆a en la granja, que ten铆a algunas gallinas y una vaca que le produc铆an lo indispensable. No hab铆a tonos de queja ni de carencia en la conversaci贸n de la anciana, todo lo contrario, sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza. Despu茅s de haber conversado un buen rato, el juez le pregunt贸 a la campesina: —"Disculpe se帽ora, ¿hay alguna forma en la que la pueda ayudar? ¿Tal vez ropa, o medicinas? Si en algo puedo colaborarle solo d铆game y con gusto har茅 l...

LA LLAVE DE LA FELICIDAD

Cuenta la leyenda que antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: —"Pronto ser谩n creados los humanos. No es justo que tengan tantas virtudes y tantas posibilidades. Deber铆amos hacer algo para que les sea m谩s dif铆cil seguir adelante. Hay que llenarlos de vicios y de defectos; eso los destruir谩". El m谩s anciano de los duendes dijo: —"Est谩 previsto que tengan defectos y dobleces, pero eso s贸lo servir谩 para hacerlos m谩s completos. Creo que debemos privarlos de algo que, aunque sea, les haga vivir cada d铆a un desaf铆o". —"¡¡¡Qu茅 divertido!!!", dijeron todos. Pero un joven y astuto duende, desde un rinc贸n, coment贸: —"Deber铆amos quitarles algo que sea importante...¿pero qu茅?" Despu茅s de mucho pensar, el viejo duende exclam贸: —"¡Ya s茅! Vamos a quitarles la llave de la felicidad". —"¡Maravilloso ... fant谩stico ... excelente idea!", gritaron los duendes mientra...

EL TIGRE Y EL CUERVO

Un tigre y un cuervo se encontraban en medio de una acalorada discusi贸n sobre qui茅n de los dos era el m谩s formidable. Con su arrogancia habitual, el tigre proclam贸: —"Soy una bestia salvaje, mi poder es incomparable". El cuervo, sin inmutarse, replic贸: —"Tus palabras no me afectan, yo soy el verdadero rey del aire". Justo cuando la disputa alcanzaba su cl铆max, un grupo de cazadores apareci贸, armados y decididos. Con astucia, lanzaron una red que atrap贸 al tigre, quien fue sedado sin poder resistir. El cuervo, tambi茅n v铆ctima de un dardo tranquilizante, fue apresado y llevado a una jaula, mientras el tigre era conducido a una oscura mazmorras. Al abrir los ojos, el tigre se percat贸 de su triste realidad: Estaba atrapado en una celda, sin posibilidad de huir. Sus garras rasgu帽aban los fr铆os barrotes de hierro, pero la libertad se le escapaba como un sue帽o lejano. Por su parte, el cuervo, al despertar, tambi茅n se dio cuenta de que su destino era el mismo; s...

LA F脕BULA DEL CONEJO GENEROSO

En un bosque encantado, viv铆a un peque帽o conejo llamado Nico, quien era conocido por su generosidad y disposici贸n a ayudar a todos los animales del bosque. Si la ardilla Ana necesitaba nueces, Nico las recog铆a; si el zorro Lucho ten铆a un refugio roto, Nico lo reparaba; y si la tortuga To帽a necesitaba compa帽铆a para cruzar el r铆o, Nico estaba ah铆, carg谩ndola en su espalda. El conejo trabajaba sin descanso, saltando de un lado a otro para atender las necesidades de los dem谩s. Aunque todos lo apreciaban, muchos comenzaron a dar por sentado su ayuda. Un d铆a, mientras ayudaba a la jirafa Lili a decorar su 谩rbol m谩s alto, Nico se resbal贸 y cay贸. No fue una ca铆da grave, pero al levantarse, sinti贸 un dolor en sus patas traseras. Ese dolor no era solo f铆sico; era tambi茅n el peso de sentirse siempre necesario para los dem谩s, pero nunca, cuidado. Esa noche, mientras descansaba en su madriguera, Nico mir贸 la luna y suspir贸. “Me encanta ayudar a mis amigos, pero ya no tengo fuerzas. Nadi...

FABIO, EL GRILLO

Fabio era un grillo m煤sico de gran experiencia, y seg煤n 茅l, no hab铆a otro que se le comparara, ya que la melod铆a que produc铆a con su instrumento era excepcional. Un d铆a fue contratado en una caverna donde resid铆a una familia de orugas para que deleitara con su m煤sica. Al llegar, comenz贸 a tocar su instrumento. Sin embargo, una de las orugas llam贸 su atenci贸n, se dio cuenta de que el grillo no tocaba tan bien como 茅l cre铆a. Inmediatamente le dijo: —"Se帽or Fabio, considero que no est谩 interpretando el instrumento de manera adecuada". El grillo, molesto, respondi贸: —"Te equivocas, soy muy experimentado. Nadie toca como yo". As铆 continu贸 tocando su instrumento musical, sin embargo, las dem谩s orugas y otros animales presentes se re铆an disimuladamente del sonido desagradable que produc铆a. Nuevamente, la oruga se acerc贸 y le dijo: —"Se帽or Fabio, deber铆a mejorar la entonaci贸n". 脡ste, reacio a aceptar consejos, se irrit贸 nuevamente con la oruga, ya que ...

EL SACO DE CARB脫N

Un d铆a, Jaimito entr贸 a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.  Su padre, lo llam贸. Jaimito, lo sigui贸, diciendo en forma irritada: —"Pap谩, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debi贸 hacer lo que hizo conmigo.  Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!". Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabidur铆a, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo: —"Imag铆nate, Pedrito me humill贸 frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustar铆a que 茅l se enfermara para que no pudiera ir m谩s a la escuela". El padre sigui贸 escuchando y se dirigi贸 hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tom贸 un saco lleno de carb贸n el cual llev贸 hasta el jard铆n y le propuso: —"¿Ves aquella camisa blanca que est谩 en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carb贸n que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a 茅l. T铆rale todo el carb贸n que hay en el saco, hasta el 煤ltimo pedazo. De...

LA GALLINA HERIDA

La serpiente mordi贸 a la gallina, y con el veneno ardiendo en su cuerpo, busc贸 refugio en su gallinero. Pero las dem谩s gallinas prefirieron expulsarla para que el veneno no se propagara. La gallina sali贸 cojeando, llorando de dolor. No por la mordida, sino por el abandono y el desprecio de su propia familia en el momento en que m谩s los necesitaba. As铆 se fue... ardiendo de fiebre, arrastrando una de sus patas, vulnerable a las noches fr铆as.  Con cada paso, una l谩grima ca铆a. Las gallinas en el gallinero la vieron alejarse, observando c贸mo desaparec铆a en el horizonte. Algunas dec铆an entre s铆: —"Que se vaya... Morir谩 lejos de nosotras". Y cuando la gallina finalmente se desvaneci贸 en la inmensidad del horizonte, todas estaban seguras de que hab铆a fallecido. Algunas incluso miraban al cielo, esperando ver buitres volando. Pas贸 el tiempo. Mucho despu茅s, un colibr铆 lleg贸 al gallinero y anunci贸: —"¡Su hermana est谩 viva! Vive en una cueva muy lejos de aqu铆".  Se...