Ir al contenido principal

RODOLFO, el reno de la nariz roja


Hace mucho tiempo, existía un reno llamado Rodolfo, era el único en el mundo que tenía una gran nariz roja y brillante; y naturalmente la gente lo llamaba "Rodolfo, el reno de la nariz roja"...

Él siempre estaba avergonzado por su enorme nariz tan peculiar ... Su familia, al verlo sentía pena por él porque los otros renos se burlaban todo el tiempo con frases muy crueles ... Por ese motivo, cada día se alejaba más de la gente por miedo a ser visto y señalado. Las bromas sobre la nariz de Rodolfo eran tan molestas y constantes que acabó apartándose de todos.

Vivía triste, encerrado en su casa, sumamente deprimido, hasta que un día; con el apoyo de sus padres Rodolfo decidió abandonar el pueblo donde vivía y empezó a caminar sin rumbo conocido durante varios meses ...

En la víspera de Navidad, Rodolfo se encontraba solo por el bosque y a lo lejos pudo ver a Santa, que estaba preparando su trineo, alistando a todos sus renos para dar la vuelta alrededor del mundo, llevando regalos a todos los niños ... Pero de pronto una terrible tormenta se desató y la neblina espesa cubrió toda la tierra, evitando que los renos pudieran volar.

Desorientado y asustado Santa sabía que con tanta niebla no podía dejar los regalos ... ¿Cómo lograr volar con el trineo, si los renos no conseguían ver nada? ¿Cómo encontrarían la chimenea?¿Dónde dejarían los regalos?.

Esas y muchas preguntas se hacía, cuando de pronto Rodolfo apareció y su gran nariz roja brilló como nunca y Santa sintió que esa era la respuesta a su problema, así que lo llamó y colocó al frente del trineo, delante de los demás renos, como líder, para que él los pueda guiar con el brillo de su nariz.

Así lo hizo y los renos pronto remontaron el vuelo. Rodolfo condujo el trineo a cada una de las chimeneas. Esa terrible noche; ni la lluvia, ni los truenos, ni la nieve pudieron detenerlo porque su gran nariz roja iluminaba todo el camino y así Santa consiguió entregar a tiempo todos regalos ...

Gracias al esfuerzo y a la colaboración de Rodolfo, porque sin él, los niños estarían sin regalos hasta ahora.

.

Esta es la historia de Rodolfo; el reno más querido de la Navidad ... Su gran nariz que un día fue el objeto de burlas, hoy era la envidia de todos en el mundo de los renos. Y desde entonces, Rodolfo trabaja junto a Santa todas las navidades, y es admirado y respetado por el resto de su manada ... ¡Rodolfo es el héroe de la Navidad!.

Comentarios

  1. ojala que nuestro querido rudolf guie a nuestro santa claus hacia todos los hogares del mundo llevando regalos para todos y sobre todo deposite en cada chimenea muchas bendiciones para todos.

    me encanto el cuento de reno amiga,un fuerte abrazo!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Yo tambien tengo un amigo rodolfo igualito que el reno ...jajajajajajajajajajajaja

    ResponderEliminar
  3. que lindo rodolfo ... ayudó mucho a Santa :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

LO MÁS VISTO

LA NIÑA Y EL LOBO

Y la niña le dijo al lobo: —Qué corazón tan grande tienes. —Solo es mi rabia ... Y entonces ella dijo: —Qué rabia más grande tienes —Es para ocultarte mi corazón

EL PROBLEMA

El Gran Maestro y el Guardián del Templo dividían la administración de un Monasterio Zen. Cierto día, el guardián murió y fue preciso sustituirlo. El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quien tendría la honra de trabajar directamente a su lado. —"Voy a presentarles un problema", dijo el Gran Maestro. "Y aquel que lo resuelva primero, será el nuevo Guardián del Templo". Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana carísimo, con una rosa roja que lo decoraba. —"Éste es el problema", dijo el Gran Maestro. Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: Los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor ... Y pensaban ... "¿Qué representa aquello? ¿Qué se podía hacer con la rosa y el florero?" y finalmente ... "¿Cuál era el enigma?" Después de algunos minutos, uno de los discípulos se levantó mirando al ...

LA PALOMA Y LA HORMIGA

Érase una vez una hormiga que se encontraba buscando hojas en el bosque para su hormiguero. Ella había escuchado que cerca de un gran río, las hojas de los árboles eran más grandes y más verdes, así que se dirigió hacia aquel lugar. Pero sucedió que mientras tomaba una gran hoja entre sus brazos, cayó en el río ... La corriente arrastró a la pobre hormiga, que trataba de sostenerse de la hoja que había arrancado del árbol. —"¡Auxilio! ¡Auxilio!", gritaba desesperadamente la hormiga. Entonces, una paloma que se encontraba cerca, escuchó los gritos de auxilio de la hormiga y se acercó para ver qué sucedía, dándose cuenta de que había un pequeño animalito en peligro. —"No puedo dejar que la hormiga se ahogue", se dijo la paloma. Así que descendió hasta donde se encontraba, diciéndole: —"¡Agárrate de mi pata!" La hormiga, con mucha dificultad, soltó la hoja de la cual se sostenía y se aferró a la pata de la paloma. Después, apenas sintió a la peque...

ALICIA Y EL GATO

—Por favor, podría decirme por dónde tengo que ir. —Eso depende en buena medida de a dónde quieras llegar —dijo el Gato. —No importa demasiado—dijo Alicia. —Entonces no importa por dónde vayas. —… Siempre que llegue a alguna parte —agregó Alicia como explicación. —Oh, eso es casi seguro —dijo el Gato—, si caminas lo suficiente. Alicia reconoció que eso era innegable, de modo que intentó otra pregunta. —¿Qué clase de gente vive por acá? —En esa dirección —dijo el Gato señalando vagamente con la pata — Vive un Sombrerero y en aquella —señalando con la otra pata— vive una Liebre de Marzo. Puedes visitar a cualquiera: los dos están locos. —Pero yo no quiero ir adonde hay locos —dijo Alicia. —Oh, eso es inevitable —dijo el Gato—; aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. —¿Y usted cómo sabe que yo estoy loca? —preguntó Alicia. —Tienes que estarlo —dijo el Gato—; si no, no habrías venido aquí. .   * Del libro: "Alicia en el País de las Maravillas" / Lewis ...

EL YOGURT DE FRESA

Hoy en la fila del supermercado, escuché como un niño le comentaba a su mamá: —"Ojalá que haya yogurt de fresa" ... Por su manera de expresarse, inmediatamente supe que ese yogurth era su favorito.  Yo iba detrás del niño y su madre, y me conmovió la ternura con la que el niño relataba como se tomaría ese yogurt, disfrutándolo poco a poco. Delante de ellos, caminaba un hombre con su carrito de compras, el cuál se acercó rápidamente al área de lacteos. Alcancé a ver que efectivamente sí habia yogurt de fresa; pero solo quedaba uno, y recordé la inocencia plasmada en la mirada de ese tierno niño esperando con ansias obtener su preciado yogurt. Pero de pronto, el señor que se encontraba más cerca de él, rápidamente metió el yogurt a su carrito y lo compró mientras el niño veía como se iba su preciada bebida. Era el último yogurt de fresa y para colmo, aquel hombre se lo tomó delante del pequeño. MORALEJA:  Jamás grites a los cuatro vientos tus deseos, siempre habrá p...

EL CIENTÍFICO Y LA MUERTE

Había una vez un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente, que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.  Un día se enteró que andaba buscándolo el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo.  El ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo.  Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estrategia.  Regresó de nuevo y dijo: -"Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo; sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto".  El científico pegó un salto y gritó: -"¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?".  -"Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. ...

DE PASO

Se cuenta que hace muchos años un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto; con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió mucho al ver que vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.  -"¿Dónde están sus muebles?", preguntó el turista. Y el sabio, rápidamente, también preguntó: -"¿Y dónde están los suyos?".  -"¿Los míos?", se sorprendió el turista. "¡Pero si yo estoy aquí solo de paso!". -"Yo también", concluyó el sabio. .

DOS MANZANAS

Una niña tenía dos manzanas en su mano. Su mamá se le acercó y le preguntó si una de esas manzanas sería para ella ... La niña rápidamente mordió una y luego mordió la otra. La mamá sintió como se le congeló su sonrisa y trató de no mostrar su decepción; pero la niña le pasó una de las manzanas y le dijo: -"Toma mamita, ésta es la más dulce''. No importa cuanta experiencia o conocimientos crees que tienes, nunca hagas juicios. Ofrece al otro la oportunidad de dar una explicación ... Lo que percibes puede no ser la realidad.

EL SOL, LA LUNA y EL VIENTO

Un día, el Sol, la Luna y el Viento fueron a comer con sus tíos: El Trueno y el Relámpago. Su madre, quien era una de las más brillantes estrellas del firmamento, esperaba sola su regreso. Ellos habían desobedecido las órdenes de su madre y por lo tanto se hallaba muy molesta. Si al menos mostraban un poco de arrepentimiento, ella lo toleraría. Como el Viento y el Sol eran tan glotones se comieron todo sin importarles el resto y no dejaron ni siquiera las sobras para su madre, aunque sea para contentarla. Pero la dulce Luna no se olvidó de ella. De cada cosa que le servían guardaba un poco, a fin de que su madre pudiera probar aquellos manjares, que ellos mismos habían disfrutado. Al volver los tres a casa, su madre, que les había estado esperando todo la noche, les preguntó: —"¿Qué me habéis traído del banquete?" —"Yo no he traído nada para ti", dijo el Sol, que era el mayor de todos. "Fui a divertirme yo, no a divertirte a ti, mamá". —"Y...

EL RATÓN INDECISO

Un ratoncito se coló una noche en una tienda llena de exquisiteces. El pequeño roedor empezó a oler todas las cosas buenas que había a su alrededor: Mantequilla, tocino, chocolate... Y, sobre todo, ¡El queso!. Se alzó sobre sus patitas traseras y, sin poder reprimirse, emitió un grito de felicidad. Pero ... ¿Con qué debería empezar su banquete? Iba a hincarle el diente a un trozo de mantequilla cuando le llegó el aroma a un chorizo riquísimo desde el otro lado del local. Cuando iba hacia allá, notó el olor de un exquisito queso francés, que le hizo dar media vuelta. A punto de empezar a devorarlo, le invadieron las fragancias de las zanahorias frescas. El pobre ratón corría de un lado para otro sin saber qué es lo que tenía que comer primero. Y, de repente, se hizo de día, la gente empezó a llegar a la tienda y tuvo que escaparse de allí. De regreso a su casa, el roedor les dijo a sus amigos: —"Nunca más volveré a esa tienda. ¡Cuando vas a empezar a comer, te echan fue...