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LA VIDA NO SE TRATA DE ESO


Durante todo el año había deseado participar en el retiro nocturno que ofrecía nuestro colegio a todas las que cursaban el primer año de bachillerato.

El objetivo de este retiro consistía en charlar sobre el enfoque que estábamos dándole nuestra vida, e intercambiar ideas sobre nuestros problemas, interés y preocupaciones relacionadas con el colegio, los amigos, los novios y demás.

Llegué del retiro llena de optimismo. Había aprendido muchas cosas que podrían ser útiles en mi relación con la gente. Decidí guardar las notas del retiro en mi diario, el lugar donde se encuentran la mayoría de mis posesiones más preciadas. Sin pensarlo mucho lo coloqué sobre una cómoda y terminé de desempacar.

Después de la convivencia me sentía tan realizada que comencé la semana con muchas expectativas. Sin embargo, esta semana resultó ser un desastre emocional:
Un amigo me hirió tremendamente, discutí con mi madre, y mis calificaciones me tenían muy preocupada. Para rematar este triste cuadro, el baile de gala del colegio me traía muy nerviosa.

Sin lugar a la exageración puedo decir que casi todas las noches me dormía con lágrimas en los ojos. Había tenido la esperanza de que el retiro tuviera un efecto tranquilizador, y calmara mi nerviosismo; pero, por el contrario, empecé a pensar que solo había sido un paliativo temporal.

El viernes por la mañana desperté con el corazón apesadumbrado y una actitud negativa. También estaba retrasada.
Me vestí aceleradamente, sacando presurosa un par de medias de la cómoda. Al cerrar estrepitosamente el cajón, mi diario cayó al piso regando gran parte de su contenido por el suelo.

Al arrodillarme para recogerlo, una de las hojas que se cayó me llamó la atención. Me la había dado la directora del retiro. La abrí y comencé a leer:

"La vida no tiene que ver con llevar cuentas. No se trata de competir por el número de personas que te llaman, como tampoco de hacer alarde de los noviazgos que has tenido, estás teniendo o piensas tener.
No se trata de los chicos que has besado, los deportes que practicas, o cuál chico o chica te cae bien. No se trata del cabello, los zapatos, el color de la piel, dónde vives y a qué colegio asistes.

De hecho, no se trata de calificaciones, dinero, prendas vestir o de las universidades que te ofrecen cupo. La vida no se mide por el número de amigos que tienes, o por si eres un ser solitario, como tampoco se trata de que seas popular o rechazarlo.

La vida no tiene nada que ver estas cosas.

La vida tiene que ver con personas que amas y con aquéllas a quienes hieres.
Tiene que ver con cómo te sientes acerca de de ti mismo. Tiene que con sentimientos de confianza, felicidad y compasión. Tiene que ver son salir en defensa de los amigos y con reemplazar odios del alma por amor.

La vida tiene que ver con evitar la envidia, superar la ignorancia y edificar sobre la confianza. La vida tiene que ver con lo que se dice y con lo que se quiere decir. Tiene que ver con aceptar a las personas por lo que son y no por lo que tienen, sobre todo, la vida tiene que ver con decidir cómo utilizar nuestra existencia para tocar la de otro ser, de una forma que jamás habría sido posible de otra manera.

Estas disyuntivas son la esencia".

Ese mismo día obtuve excelentes calificaciones en el examen de inglés, Ese fin de semana me divertí con mis amigos y tuve el valor de dirigirle la palabra al chico que me caía en gracia. Le dediqué más tiempo a la familia y procuré escuchar a mi mamá. Hasta encontré un vestido espectacular para el baile de gala del colegio, y me divertía muchísimo.

Y todo esto no se debió a mi buena suerte o porque sucedió un milagro, sino a mi disposición de ánimo y al vuelco que le di a mi corazón.

Caí en cuenta de que a veces tengo que hacer un alto en el camino para recordar las cosas que verdaderamente tienen importancia, tales como las que aprendí en nuestro retiro.

Este año soy parte de los alumnos que están a punto de graduarse y asistiré a los retiros de este grupo. Pero todavía guardo mi hoja de papel en el diario para cuando necesite recordar las cosas esenciales de la vida.

Katie Leicht

Comentarios

  1. He leído muy despacito este escrito para poder saborear todo lo que dice a la vez que reflexionaba sobre lo que estaba leyendo.Si es verdad que nuestro estado de ánimo es el que nos mueve a vivir de una forma o de otra, nuestra felicidad está en nosotros mismos, no hay que buscarla en los demás cómo tampoco hay que culpar a nadie de nuestros propias frustaciones.Saluditosd

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  2. wowwww!! como me encanta leer algoo asi!!...a veces siento que todos nos quejamos mucho de las cosas que nos pasan y que usamos los blogs como medio de desahogo y ps yo digo esta bien es una forma d dcir lo q sentimoos y de aprender a superarlo pero leer algo como lo q lei de ti ahorita te motiva a ser alguien mejor,...a verle el lado bueno alas cosas a dejar tanto esa superficialidad que nos impone el mundo, estamos como rodeados de tantas cosas falsas que c nos olvida lo que realmente importa, y tienes toda la razo todo depende de nuestra disposicion no existen imposibles con ganas podemos lograr todo..no hay q parar de luchar..t felicito por tu blog, gracias x pasarte al mio, te sigo!! me ha fascinadoo este post..
    besos

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  3. una bella entrada amiga que nos habla de la vida que no es poca cosa y que muchas veces cuesta tanto definirla,asi como al amor,pero en este pots esta muy bien explicado rosas,me ha gustado muchisimos amiga.

    te dejo besos y abrazos!!!!

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  4. Una buena reflexión sobre la vida, lo que nos mueve y como nos movemos en según que condiciones. El estado de ánimo influye mucho a la hora de comportarnos de una manera u otra.

    Un enorme abrazo desde mi alma, amiga mía.^_^

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  5. muy bueno...
    nos leemos!!

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