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LA PÉRDIDA DE UNA BELLA OPORTUNIDAD


Nunca olvidaré el primer día que la vi ... Su nombre era Alejandra Ravasini (nombre fictício para proteger a un ser fantástico). Su sonrisa que brillaba bajo dos ojos resplandecientes, era eléctrica y hacía que la persona favorecida con ella (especialmente si se trataba de un chico), se sintiera en el séptimo cielo.

Aunque su belleza física era deslumbrante, yo siempre recordaré su belleza interior. Su aprecio por las personas era genuino y, además, tenía el gran talento de saber escuchar. Su sentido del humor podía iluminarle a uno el día entero, y sus sabias palabras eran exactamente lo que uno nesecitaba escuchar.

Alejandra no solo era admirada, sino también sinceramente respetada por ambos sexos, Tenía todas las características para ser la persona más vanidosa del planeta y, sin embargo era en extremo humilde.

Sobra decir que ella era el sueño de todos los muchachos y en especial el mío. Una vez tuve la oportunidad de acompañarla hasta su clase, y en otra ocasión pude almorzar con ella a solas.
Me sentía el dueño del mundo.

Yo me decía:

-"Si llegara a tener una novia como Alejandra Ravasini, jamás volvería a mirar a otra mujer".

Pero llegué a la conclusión de que una persona tan sobresaliente ya tenía que estar saliendo con algún tipo mucho mejor que yo. Aunque era el presidente del consejo estudiantil, daba por hecho que no tenía la más leve posibilidad de conquistar a Alejandra.

De modo que el día de fin de grado le dije adios a mi primer amor.

Un año despues me encontré con su mejor amiga en un centro comercial y almorzamos juntos. Con un nudo en la garganta, le pregunté por Alejandra.

-"Pues al fin pudo reponerse de su amor por ti", fue la respuesta que recibí.

-"¿De qué hablas?", inquirí.

-"Tú fuiste demasiado cruel con ella: La ilusionaste, acompañándola a clase a cada rato y haciéndole pensar que te interesaba. ¿Te acuerdas de la vez que almorzaste con ella?. Pues la tuviste sentada junto al teléfono todo el fin de semana. Ella estaba segura de que la ibas a llamar para invitarla a salir".

Temía tanto su rechazo que nunca me atreví a manifestarle mis sentimientos.

Supongamos que la hubiera invitado a salir y me hubiera dicho que no. ¿Que sería lo peor que me habría sucedido? ... Pues que no hubiera salido con ella

¿Y adivinen que? ¡DE TODAS FORMAS NO TENÍA CITA CON ELLA?.

Lo que me hace sentir peor es que probablemente si hubiera podido concertar una cita, si al menos lo hubiera intentado.

Jack Schlatter

.



Comentarios

  1. Pase lo que pase, siempre hemos de ir a buscar un «SÍ».puesto que tenemos la tendencia de otorgarnos de antemano el «No».
    Ser positivo es mejor que ser un derrotado.
    Con ternura
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  2. holaa, q triste historia, nos podemos perder de tantas cosas por no arriesgarnos por el miedo a perder, ganaríamos tantas cosas si dejáramos de pensar negativamente un momento, pase lo que pase debemos luchar x tener lo q amamos.
    besos

    ResponderEliminar
  3. Un final triste la de esta historia que hubiera podido cambiarse el final si él se hubiera arriesgado a fracasar en el intento de salir con ella.Todo intento de hacer algo conlleva unos riesgos que hay que asumir... peor que fracasar en un intento de hacer algo es no haberlo intentado.Besotes

    ResponderEliminar
  4. Hola,historia triste sin duda...muchas veces no arriesgamos por el miedo al rechazo, y con el paso del tiempo, nos damos cuenta de que nos equivocamos.

    Un abrazo desde España.
    Isabel

    ResponderEliminar

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