Elena, de 10 a帽os, caminaba por el bosque, recog铆a ramas de 谩rbol para que su madre pudiera hacer caf茅, cuando escuch贸 lo que parec铆a ser el balido de una cabra. Al adentrarse m谩s en el bosque, encontr贸 un peque帽o beb茅 de un animal detr谩s de un arbusto.
"¿Qu茅 tipo de animal ser谩 este?", pens贸, ya que la criaturita ten铆a cara de cabra, todo el pelo negro y dos cuernos en la cabeza, pero el resto del cuerpo era como el de un beb茅 humano.
La mayor铆a de las personas se asustar铆an con tal criatura. Una muy parecida a ella hab铆a sido desactivada hace algunos a帽os por los habitantes locales. Ellos ten铆an miedo de seres as铆, pero no Elena; ella era tan pura que no ten铆a prejuicios.
Tom贸 al beb茅 en brazos y comenz贸 a calmarlo, hasta que la criaturita dej贸 de llorar. Luego, lo llev贸 a casa, sonriente y una vez en casa, lo amamant贸 con leche de vaca, usando un cuentagotas. Era curioso que con cada gota que ca铆a en la boca de la criatura parec铆a sonre铆r a Elena.
—"Qu茅 lindo, te llamar茅 Sonrisa", dijo Elena.
El "beb茅" segu铆a creciendo y entonces, un d铆a, su madre le pidi贸 que soltara a la extra帽a criatura en el bosque. Elena obedeci贸 y al dejarla en el suelo, dijo:
—"Lamentablemente, no puedo quedarme contigo. Te echar茅 de menos, cu铆date".
La criatura llen贸 sus ojos de l谩grimas, y Elena le puso un pa帽uelo en el cuello y se despidi贸:
—"Siempre te amar茅"
La criatura entendi贸 y se adentr贸 en el bosque saltando en dos patas, como un conejo.
—"¿Crees que Sonrisa estar谩 bien, mam谩?"
—"Claro que s铆, hija. Sabr谩 cuidarse", respondi贸 su madre mientras abrazaba a la ni帽a que lloraba.
A帽os despu茅s, Elena, de 34 a帽os, sal铆a del restaurante donde trabajaba. El due帽o le dijo:
—"Elena, es tarde. Ya te he dicho antes y te lo dir茅 de nuevo: Puedes dormir aqu铆. No es necesario que vayas a casa a medianoche".
—"Gracias, Marcelo, pero tengo que ir a casa. Mis hijos deben estar esper谩ndome".
—Est谩 bien, pero ten cuidado. Hay trabajadores de una maderer铆a acampando en el bosque. Ten precauci贸n, son indisciplinados. Solo Dios sabe qu茅 har谩n cuando vean a una mujer sola caminando por el bosque de noche".
—"Tranquilo, Marcelo. S茅 cuidarme. ¡Hasta ma帽ana!".
Elena se dirigi贸 hacia el bosque, llevando una linterna en la mano para iluminar el camino.
Al entrar, caminaba con cautela, escuchando los sonidos de los p谩jaros en los 谩rboles, los grillos en los arbustos y las lechuzas en las ramas. Pero no hab铆a se帽ales de vida humana, hasta que vio una luz amarilla adelante. Al acercarse, se dio cuenta de que hab铆a entrado en el campamento de los madereros. Pens贸 en retirarse sin ser notada, pero ya era demasiado tarde.
—"Vaya, vaya, veamos qu茅 tenemos aqu铆", dijo un hombre barbudo con la camisa sucia de tierra, sosteni茅ndola del brazo.
—"¡Su茅ltame ahora mismo!", respondi贸 Elena, pero aparecieron m谩s hombres.
Uno de ellos le quit贸 la linterna de la mano y la lanz贸 lejos. Otro sujet贸 sus pies para que no pudiera escapar.
Y un hombre de un solo ojo dijo:
—"Nuestra vida aqu铆 es muy dura. Estamos lejos de nuestra familia durante meses, ¿sabes? Somos muchos solitarios.
¿Qu茅 tal si nos haces compa帽铆a esta noche, joven campesina?".
Se acerc贸 a Elena, pero ella le escupi贸 en la cara y dijo:"¡Nunca!".
Nervioso, el hombre de un solo ojo le dio una bofetada.
Mientras la situaci贸n se desenvolv铆a, escuch贸 gru帽idos que ven铆an de los 谩rboles ... En medio de la oscuridad, surgieron dos ojos rojos.
—"¿Qu茅 demonios eres t煤? ¡Vete, no est谩s invitado a la fiesta!", dijo el hombre. Pero enseguida, una criatura con cabeza de cabra, cuerpo casi humano, lleno de pelos con grandes cuernos y ojos rojos se coloc贸 frente a ellos.
La criatura med铆a 2 metros de altura, y ellos la miraban con la boca abierta de abajo hacia arriba. R谩pidamente, salieron corriendo, pero la criatura agarr贸 a uno de ellos. Y al otro, le alcanz贸 a meter la mano en el pecho, sac谩ndole el coraz贸n.
La mayor铆a huy贸, pero la criatura persigui贸 al hombre de un solo ojo que se hab铆a escapado, encontr谩ndolo en una caba帽a de madera.
Atrapado por la rapidez de aquel extra帽o ser, el hombre de un solo ojo pidi贸 por su vida.
—"Por favor, ¡No me m......! Tengo familia, y..."
Antes de que terminara de hablar, la criatura le puso sus grandes manos con garras y termin贸 todo lo que hab铆a empezado horas antes.
Elena estaba en shock, no pod铆a correr, su coraz贸n lat铆a como un tambor a toda velocidad.
—"¡Por favor, no me hagas da帽o!", suplic贸 Elena, pero la criatura se agach贸 y se arrodill贸 ante ella, diciendo:
—"¡Gracias por cuidar de m铆!".
—"¿Te conozco?"
—"S铆, soy yo, Sonrisa".
Con los ojos llenos de l谩grimas, Elena acarici贸 cari帽osamente la cabeza de la criatura, y ah铆 not贸 que a煤n llevaba en el cuello un pa帽uelo roto y muy viejo ... Suavemente, dijo:
—"¡Gracias, Sonrisa!"
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