Un día, el Sol, la Luna y el Viento fueron a comer con sus tíos: El Trueno y el Relámpago. Su madre, quien era una de las más brillantes estrellas del firmamento, esperaba sola su regreso. Ellos habían desobedecido las órdenes de su madre y por lo tanto se hallaba muy molesta. Si al menos mostraban un poco de arrepentimiento, ella lo toleraría. Como el Viento y el Sol eran tan glotones se comieron todo sin importarles el resto y no dejaron ni siquiera las sobras para su madre, aunque sea para contentarla. Pero la dulce Luna no se olvidó de ella. De cada cosa que le servían guardaba un poco, a fin de que su madre pudiera probar aquellos manjares, que ellos mismos habían disfrutado. Al volver los tres a casa, su madre, que les había estado esperando todo la noche, les preguntó: —"¿Qué me habéis traído del banquete?" —"Yo no he traído nada para ti", dijo el Sol, que era el mayor de todos. "Fui a divertirme yo, no a divertirte a ti, mamá". —"Y...
John Lennon ... Lo máximo
ResponderEliminarSiempre John, cuánto se le extraña.
ResponderEliminarhermosa reflexio amiga,un grande nuestro querido john lennon.
ResponderEliminarun besote y feliz miercoles!!!!!!!
Genial razonamiento, John :)
ResponderEliminarUn abrazo^^
Y tanto que si!! Tiene más razón que un santo! Lo que aun no entiendo es por que nos cuesta tanto llegar a ese razonamiento, o más bien llevarlo a cabo! Un beso guapa.
ResponderEliminarDesconocía esto de Lennon y me ha gustado mucho,ahora tengo otra visión de este cantante....una pena que no le permitiera ser feliz el asesino que lo mató.Besotes
ResponderEliminarGracias por hacernos entender lo que la felicidad!
ResponderEliminarun abrazo desde Lima.
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