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LA MARIPOSA Y LA ESTRELLA


Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible volaba por la tarde jugando con el viento, cuando de pronto vio una estrella muy brillante ... Y se enamoró.

Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa; loca por contarle a su madre que había descubierto lo que era el amor ... 

-"¡Que tontería!". Fue la fría respuesta que escuchó.

"Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas puedan volar a su alrededor. Búscate un poste o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas".

Decepcionada, la mariposa decidió ignorar el comentario de la madre y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento.

"Que maravilla poder soñar", pensaba.

La noche siguiente, la estrella continuaba en el mismo lugar, y decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor ...

Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada; pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella. Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor.

Esperaba con ansiedad la llegada de la noche y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento ...

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-"Estoy decepcionada de mi hija", decía.

"Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas.
Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar".

La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo; como siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre y llegó a considerar que ella tenía toda la razón.

Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas reflejadas en las casas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella ... Después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió emprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible; pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza.

Mientras tanto, a medida que se iba haciendo mayor, empezó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto ...

La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella quien la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.

Pasó mucho tiempo y un buen día decidió volver a su casa. Fue entonces que supo por los vecinos; que su madre, su familia, y todas las mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruídas por un amor que juzgaban fácil.

La mariposa, aún cuando jamás consiguió llegar hasta su estrella, vivió por muchos años, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo, que a veces, los amores imposibles traen más alegrías y beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos.

Comentarios

  1. Que lindo ...sobre todo lo ultimo

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  2. Una historia muy linda, Rosas, me ha gustado mucho, deja una enseñanza muy especial, gracias por compartirla.

    Besos.

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  3. Bonito cuento y aunque no alcance a su estrella el final es una buena moraleja.Besotes

    ResponderEliminar
  4. Gracias mi querida Rosas, por este maravilloso relato.
    Gracias
    Con ternura
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  5. que lindo final ... me gustó mucho

    ResponderEliminar

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