A punto de terminar el a帽o, un hombre muri贸 de un infarto fulminante. Al darse cuenta que hab铆a fallecido vio que Dios ven铆a hacia 茅l con una maleta y le dijo:
-"Hijo m铆o es tiempo de irnos".
El hombre asustado le dijo:
-"Tan pronto; pero si yo ten铆a tantos planes para este a帽o ...".
-"Lo siento mucho, es hora de irnos", le dijo Dios.
-"¿Y que traes en esa maleta?".
-"Tus pertenencias", contest贸 Dios.
-"¿Tienes mis cosas, mi ropa, mi dinero, mi carro?"
-"No, eso nunca fue tuyo ... Eran de la vida".
-"¿Traes mis recuerdos?
-"Nunca fueron tuyos, eran del tiempo".
-"¿Traes mis talentos?".
-"No, no eran tuyos, eran de las circunstancias".
-"Entonces traes a mis familiares y amigos".
-"Ellos nunca fueron tuyos, eran del camino".
-"Entonces traes a mi esposa y a mis hijos".
-"Ellos nunca fueron tuyos, fueron de tu coraz贸n".
-"¿Traes mi cuerpo?"
-"No nunca fue tuyo, ese fue de la tierra".
-"¡Ya s茅!, traes mi alma ah铆".
-"Me temo que no, esa nunca fue tuya ... Era m铆a".
El hombre muy asustado le arrebat贸 la maleta y la abri贸. Al ver que estaba vac铆a, llorando le dijo:
-"¿Entonces, nunca tuve nada?".
-"No, nunca tuviste nada y lo tuviste todo a la vez", dijo Dios ... "Solo los momentos vividos eran totalmente tuyos".
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