Un d铆a, el Sol, la Luna y el Viento fueron a comer con sus t铆os: El Trueno y el Rel谩mpago.
Su madre, quien era una de las m谩s brillantes estrellas del firmamento, esperaba sola su regreso. Ellos hab铆an desobedecido las 贸rdenes de su madre y por lo tanto se hallaba muy molesta. Si al menos mostraban un poco de arrepentimiento, ella lo tolerar铆a.
Como el Viento y el Sol eran tan glotones se comieron todo sin importarles el resto y no dejaron ni siquiera las sobras para su madre, aunque sea para contentarla. Pero la dulce Luna no se olvid贸 de ella. De cada cosa que le serv铆an guardaba un poco, a fin de que su madre pudiera probar aquellos manjares, que ellos mismos hab铆an disfrutado.
Al volver los tres a casa, su madre, que les hab铆a estado esperando todo la noche, les pregunt贸:
—"¿Qu茅 me hab茅is tra铆do del banquete?"
—"Yo no he tra铆do nada para ti", dijo el Sol, que era el mayor de todos.
"Fui a divertirme yo, no a divertirte a ti, mam谩".
—"Yo tampoco he tra铆do nada. Todo me lo com铆", contest贸 el Viento.
"No era l贸gico que os reservase nada, cuando ni siquiera para m铆 hubo bastante".
Pero la Luna dijo alegremente:
—"Mam谩, trae un plato y te pondr茅 en 茅l, lo que he tra铆do".
Y cuando tuvo ante ella el plato, la Luna deposit贸 muchos de los deliciosos pastelillos que hab铆a guardado entre los dedos. Algunos bocaditos y una gran parte de la comida principal.
La Estrella se volvi贸 entonces hacia el Sol y le dijo:
—"Ya que solo has pensado en ti, sin acordarte de tu madre. Te maldigo y de ahora en adelante, tus rayos lo abrasar谩n todo, y la gente te odiar谩 y en cuanto aparezcas se cubrir谩 la cabeza, apartando de t铆, su mirada".
(Y por eso el Sol siempre hace sudar y quema la piel. Nadie puede verlo directo a los ojos)
Volvi茅ndose al Viento, la Estrella continu贸:
—"T煤 tambi茅n te olvidaste de tu madre. Desde hoy, soplar谩s siempre con fuerza, arrancar谩s los 谩rboles y la gente te maldecir谩 constantemente".
(Y es por eso que el Viento es muy desagradable para los caminantes y viajeros quienes rechazan esas corrientes de aire capaces de destruir todo a su paso)
Dicho esto, la Estrella se volvi贸 hacia la Luna y con voz suave le dijo:
—"T煤 has sido buena hija, y desde este momento, ser谩s el astro m谩s dulce, hermoso y pl谩cido. Los hombres y mujeres de la Tierra te contemplar谩n amorosamente, y los poetas no cesar谩n en el curso de los siglos, de cantarte alabanzas. Y t煤 a cambio, los ba帽aras con tus c谩lidos rayos de luz por las noches".
(Y por eso la Luna es tan hermosa, ya que sirve de inspiraci贸n para los amantes de las letras y para quienes se atrevan a declarar sus m谩s profundos sentimientos)
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