Un hombre so帽贸 que entraba en una tienda reci茅n inaugurada en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubri贸 que su Maestro se encontraba tras el mostrador.
—"¿Que vendes aqu铆?", le pregunt贸.
—"Todo lo que tu coraz贸n desee", respondi贸 su Maestro.
Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, el hombre se decidi贸 a pedir lo mejor que un ser humano podr铆a desear:
—"Deseo AMOR", dijo. Y luego, tras un instante de vacilaci贸n, a帽adi贸: "No solo para m铆, sino para todo el mundo".
El Maestro sonri贸 y dijo:
—"Creo que no me has comprendido ... Aqu铆 no vendemos frutos, 煤nicamente vendemos semillas".
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