Una vez un hombre que buscaba la verdad, lleg贸 a un lugar donde ard铆an innumerables velas de aceite ... Las cuidaba un anciano que, ante su curiosidad respondi贸 que ese era el lugar de la verdad absoluta.
Aqu茅l le pregunt贸 qu茅 significaban sus palabras.
—"Cada vela refleja la vida de los individuos sobre la tierra: A medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida les queda".
El hombre pregunt贸 si le pod铆a indicar cu谩l era la de 茅l.
Al descubrir que su llama estaba a punto de apagarse, aprovech贸 un instante de descuido del anciano y cogi贸 la vela de al lado para echar un poco de aceite en la suya.
A punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del viejo ...
—"¿Cre铆 que buscaba la verdad?".
El hombre solo respondi贸, mirando, ya, con mas detenimiento ...
El anciano dijo:
—"A veces cuando se ve la verdad, siempre moment谩nea, resulta tan molesta aceptarla, que viene el impulso de cambiarla.
Sucede en la vida, que ante traiciones, enga帽os, infidelidades ... Se se investiga para confirmar algunas sospechas y al descubrirlas, sale un impulso para contrariarlas.
En este caso lo observado es tan molesto que perturba, hay un gran disturbio al descubrir estos acontecimientos.
Entonces se pone en marcha una negaci贸n, o se toma aquella parte que m谩s beneficia, y se deja la que perjudica.
Descubrir un hecho puede ser terrible, pero ... ¿No es mucho m谩s doloroso convivir con la mentira?".
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