Hace muchos a帽os, existi贸 en Jap贸n un cortador de bamb煤 muy trabajador, que viv铆a junto a su mujer en una humilde casa del monte. El hombre se levantaba temprano cada ma帽ana y terminaba su tarea al anochecer ...
Con todo el bamb煤 que cortaba y que su mujer vend铆a en el mercado, sobreviv铆an y eran felices. Sin embargo, no pod铆an hacer realidad su mayor deseo: Tener un hijo.
Una noche, justo cuando el cortador de bamb煤 estaba a punto de volver a su casa, vio en uno de los troncos de esta planta una luz intensa ... La luna llena proyectaba un rayo directamente en el bamb煤 y al acercarse, vio en 茅l a una peque帽a ni帽a de apenas siete cent铆metros.
Ilusionado ante la idea de poder tener al fin un hijo, recogi贸 con sus manos a aquella peque帽a y regres贸 entusiasmado a su hogar ... La pareja cuid贸 a la ni帽a como si fuera su propia hija, y le pusieron de nombre ‘Princesa de la luna’.
Sucedi贸 que el bamb煤 del que naci贸 aquella ni帽a, comenz贸 a producir oro y piedras preciosas. Y el cortador de bamb煤 y su mujer, se hicieron ricos, aunque nunca mostraron ostentaci贸n ante los dem谩s. Siguieron viviendo en su mismo humilde hogar.
Los a帽os pasaron. La peque帽a que naci贸 del rayo de luna se transform贸 en una hermosa mujer, y el cortador de bamb煤 envejeci贸.
Temeroso de llegar al final de sus d铆as, el hombre insisti贸 a su hija para que buscara marido. No quer铆a que se quedara sola. As铆 que la voz corri贸 por todo el reino, y hasta su casa comenzaron a llegar muchos pretendientes de todas las condiciones. Aunque la hermosa joven los rechazaba a todos.
La noticia de la existencia de la mujer m谩s bella del reino lleg贸 a o铆dos del mism铆simo emperador, que decidi贸 visitar al cortador de bamb煤 para conocerla. Y pas贸 que el emperador se enamor贸 de ella al instante. Pero por m谩s que insist铆a en llevarla al palacio, por m谩s tesoros que le ofrec铆a, por m谩s bellas palabras que le regalaba, la joven no sal铆a de su empe帽o de quedarse all铆, junto a sus padres.
-"Si me lleva a la fuerza al palacio", le dijo un d铆a al emperador. "Me transformar茅 en una sombra y desaparecer茅 para siempre".
El emperador se retir贸 entonces de all铆, por miedo a hacer da帽o a la joven; pero no dej贸 de llorar en silencio su desdicha, porque no pod铆a dejar de amarla.
La joven no dejaba de mirar cada noche la luna con melancol铆a y un d铆a, decidi贸 que hab铆a llegado el momento de partir a su verdadero hogar.
As铆 que le dijo a sus padres:
-"Es la hora de partir al lugar de donde vengo … La luna. Esta noche vendr谩n a buscarme. No quiero que est茅n tristes. Desde all铆 velar茅 por ustedes y ser茅 feliz entre los m铆os ... Quiero agradecerles todo el amor que han depositado en m铆".
Y as铆 fue. Esa misma noche, una enorme nube cubri贸 la luna llena y comenz贸 a acercarse a la casa del cortador de bamb煤 en forma de un carruaje dirigido por unos extra帽os seres luminosos.
La princesa de la luna le dio algo a su padre antes de partir: Una carta y un elixir de vida para el emperador.
La joven parti贸 hacia la luna y el cortador de bamb煤 hizo llegar al d铆a siguiente los obsequios que su hija le dio al emperador; pero 茅l, temeroso y lleno de dolor, orden贸 que los llevaran a lo m谩s alto del monte Fuji y les prendieran fuego.
Por eso, cada vez que alguien ve humo en lo alto de este monte, piensa que son la carta y el elixir que la princesa de la luna dej贸 al emperador, que a煤n siguen ardiendo y lo seguir谩n haciendo toda la vida.
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