Un anciano vend铆a juguetes en el mercado de Bagdad. Sus compradores, sabiendo que ten铆a la vista muy d茅bil, le pagaban de vez en cuando con monedas falsas.
El viejo, que se daba cuenta del truco, no dec铆a nada.
En sus oraciones, ped铆a a Dios que perdonase a los que le enga帽aban ...
—"Tal vez tengan poco dinero, y quieran comprar regalos a sus hijos", se dec铆a.
Pas贸 el tiempo y el hombre muri贸.
Delante de las puertas del Para铆so, rez贸 una vez m谩s:
— "¡Se帽or!", dijo. "Soy un pecador. Comet铆 muchos errores, no soy mejor que las monedas falsas que recib铆".
"¡Perd贸name!"
En este momento se abrieron las puertas y dijo una voz:
— "¿Perdonar qu茅? ¿C贸mo puedo juzgar a alguien que, en toda su vida, jam谩s juzg贸 a los dem谩s?"
Paulo Coelho
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